Paddy Leigh Fermor.

Descubrir a Paddy Leigh Fermor,  es siempre un regalo. Desde hace un buen puñado de años, me he considerado incondicional admiradora de este caballero (fallecido en 2011 a la edad de 96 años). En su mochila, no solo el merito de haber podido contar en primera personas sus aventuras en la IIWW (la supervivencia es ya de por si un premio), es que ademas participó en operaciones que cuesta no poner en tela de juicio y que han sido adaptadas al cine y sobre la que se han escrito libros: sin ir más lejos, secuestro en Creta junto a su colega y amigo W. Stanley Moss. Juntos,  y con el resto de su pintoresco equipo, consiguieron secuestrar al mismisimo General Kreipe y pasar por un buen puñado de controles en el coche del general y disfrazados de soldados alemanes. Para quienes quieran adentrarse en el fascinante relato del rapto, nada mejor que hacerlo con el muy recomendable “Mal encuentro a la luz de la una” escrito por (y a partir de sus diarios) por Stanley Moss. Luego, si os quedáis con ganas de más siempre podeis alquilar “Emboscada nocturna” (1957) y donde, para disgusto del propio Paddy, su papel es interpretado por Dirk Bogarde.

Pero para vivir aventuras no es condición indispensable hacerlo con un fusil en la mano:  y es que Leigh Fermor es uno de las grandes escritores de viajes (junto a Chatwin y Jan Morris: si Chatwin tuvo una vida un tanto…turbulenta y la vida de Leigh Fermor parece sacada de una novela…para novela (por tierna, azarosa y toda una lección de vida) la de Jan Morris. Jan Morris da para escribir, no solo un post, da para unas cuantas novelas. Aquí solo voy a señalar (más allá de por el puro componente morboso) que Jane, actualmente una abuelita de pelo blanco pero en algún momento de su vida: fue un Oficial de los Delhi Spearmen,  cubrió la noticia de la llegada a la cima del Everest… y estaba casado con la misma mujer con la que una vida después siguió casada y con la que ha tenido hijos y un nutrido numero de nietos, todos biológicos). Pero en fin, para muestra de como hacer de lo cotidiano una aventura (o del viajar, que tampoco es tan cotidiano) están esas imprescindibles novelas (cuya tercera y ultima parte ha sido elaborada y editada post mortem) y que cierra la trilogía: “El último tramo”. Lecturas imprescindibles junto a “El tiempo de los regalos” y ” Entre los bosques y el agua” que RBA editó en un solo volumen. En fin, no se puede decir mas de esas novelas, que Como las aventuras (salvo las que explicaba Bill y Paddy) no pueden explicarse. Hay que vivirlas.

 

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