Sobre el manifiesto de los festivales de novela negra contra la violencia de genero.

 

He tenido noticia que recientemente, el grueso de festivales de novela negra han  hecho público un manifiesto en contra de la Violencia de Genero. Me quedo sorprendida por el  tono  degradante y paternalista del documento.

Soy una mujer,(oh, sorpresa) aunque a veces me siento un poco hombre si tengo que compararme con el “cliché”, (como gusta decir a una buena amiga) de lo que se espera que deba ser una.

 Crecí feliz fantaseando con rifles y revólveres, con aviones y halcones, porque tuve la enorme fortuna que mis padres me educasen como ser humano (más que como niña). Precisamente a mi padre (hombre tradicionalmente severo pero sorprendentemente evolucionado para estos menesteres de la igualdad), le debo el haber crecido convencida que el hecho de no tener pene no me hacia peor, ni mejor. De él aprendí que lo único que debía reprocharme, era el no esforzarme lo suficiente para conseguir mis metas. Mi madre, por el contrario, vivió mi crianza con algo más de zozobra, precisamente porque muchas veces el enemigo está entre nosotras: era yo algo tomboy, y andaba como digo, con la cabeza perdida entre uniformes desde que alcanzo a recordar.

Vivo en un mundo de hombres, si. Hasta aquí ninguna novedad porque la estructura del patriarcado nos envuelve y nos rodea y lo impregna todo en todas partes con sus babas. Y se vive apaciblemente hasta que, se decide transgredir sus leyes y romper la burbuja para salir del huevo.

En algunas ocasiones he sido  menospreciada por ser mujer, no voy a negarlo,  otras  ( son mayoría, estoy convencida y quiero así pensarlo)  lo he sido por el resto de mis características personales:  las miradas de desconfianza las quiero asociar a eso,  a que no gustaba mi estilo, a mi juventud,  más que a la desconfianza por ser mujer, pero visto lo visto, me tiemblan las rodillas por lo interiorizado que parte de la intelectualidad tiene  las características que en su día se inventaron para cada rol.  Ante un hombre, sin embargo,  y por muy patán que sea, lo primero que hacemos es atribuirle cualidades intelectuales que nos hurtan a nosotras sin presunción de inteligencia. Y es que a nosotras, en definitiva y visto el documento de marras,  nos valoran por lo buenas que estamos y lo vulnerables que somos: si tenemos caderas generosas para parir buenos hijos, y pechos turgentes y firmes para alimentar a nuestras crías. Cualquier día, la dentadura sana y en buen estado, sumará puntos para encontrar marido.

Pues bien, este manifiesto, no es más que una nueva muestra de esa misma actitud que lo empapa todo y no veo nada positivo en ello (más bien todo lo  contrario): Ellos, los escritores y promotores de novela negra, que además se  sienten orgullosos de ser solo varones y así lo plasman, ponen por escrito que nosotras, debemos ser objeto de SU protección (¿de la de los hombres? Lo que parece que ignoran es que,  mientras sigan creyendo que las mujeres tenemos que ser protegidas, mientras el mayor insulto a un niño (y a un hombre) sea el llamarlo niña, y mientras las mujeres no se adhieran a manifiestos, ni acudan a tropel y con normalidad a semanas negras,  estaremos reproduciendo y perpetuando esa estructura de forma invisible y también imparable. Déjense de manifiestos y actúen de verdad. El movimiento se demuestra andando.

Resulta decepcionante que vuelva el cuento que los caballeros son aventureros, intelectuales, científicos y escritores, mientras nosotras aspiramos a sus cuidados y atenciones mientras somos criadoras de la prole y cuidadoras del hogar, seres a sus ojos vulnerables y tributarias de su ayuda.  Ellos, que bienintencionados quieren posicionarse ante la desigualdad, solo hacen que acrecentarla con acciones y manifestaciones de este tipo. ¿Se han planteado que la mejor forma de fomentar la igualdad es normalizando la presencia de mujeres en sus actos y dejarse tanta palabrería?

Hasta donde he alcanzando a aprender (disculpas por si mi limitación intelectual asociada a mi sexo me impide profundizar en el asunto), la diferencia biológica entre hombres y mujeres únicamente es relevante y existe durante la gestación, parto y lactancia de una cría humana.  A excepción de esas etapas, toda diferenciación es  creación social, estructura patriarcal o como quiera llamarse.  Por eso me hace mucha gracia que existan conceptos como el de “liderazgo o mando femenino” de la misma manera que se etiqueta “la literatura o el cine para mujeres”. No los entiendo, ni mucho menos los comparto: la diferencia no está en el sexo, está en la personalidad de cada líder y de cada mando, de cada escritor y cada director. Y como eso, hágase extensible  a todo lo demás.

Me alegra ver que existe sensibilización de un problema grave como es el de la violencia de genero, pero… ¿acaso puede sospecharse que alguien está a favor de una anormalidad  como es el de considerar bestezuelas inferiores a la mitad de la población, hasta el punto de tener que hacer un manifiesto al respecto?.

 Personalmente los veo preocupantemente perdidos y a la deriva: En un fragmento del texto manifiestan que todo es culpa de  “la desidia de quienes deberían protegerlas”.  ¿Es posible redactar una frase más desafortunada y humillante?. Exuda patriarcado rancio y casposo, pero seguramente (o eso quiero pensar) bien intencionado (no olviden que el infierno está lleno de buenas intenciones). Que me/nos vean como  cachorrillos merecedores de los más tiernos cuidados y la más elevada protección me da escalofríos. ¿Esa no es precisamente  una mirada llena de desigualdad y discriminación? Disculpen, pero las mujeres no necesitamos que nos protejan, lo que necesitamos es que nos respeten y nos vean como iguales, con nuestras características y rasgos individualizantes, que nos vean como compañeras y amigas con las que tomar una cerveza y hablar de fútbol o cocina, o lo que quiera que sea que se hable entre amigos y colegas,  y también y sobre todo, que con nosotras se cuente para hablar de NOVELA NEGRA.